Barajas de Arquiveca.
Tras el periplo por tierras murcianas y la visita a Pequemar nos trasladamos a la otra punta de España, a la hermosa Asturias y en Oviedo nos citamos con un gran aficionado y buen amigo: David Garrido.
David nos llevó a visitar otro Z-207 que están restaurando en el concesionario IVECO de la Capital. Una antigua grua militar que está en una fase muy avanzada de rehabilitación en manos de Cholo, como podeis observar en las fotos. Allí tuvimos de nuevo la posibilidad de grabar el sonido de su motor Pegaso V-6 en marcha, algo falto de puesta a punto aún.
Esta maravilla de motor es la cumbre de la tecnología ideada por Wifredo Ricart para camiones. El equivalente en pesados al exquisito V-8 de los pegasines. Un diésel 6 cilindros en uve a 120º, 7.5 litros de cubicaje en aluminio, 4 válvulas por cilindro, inyección directa y equilibrado por cigüeñal contrarrotante. Un ingenio mecánico muy adelantado a su época, muy caro de fabricar y admirado por la competencia internacional. Podemos asegurar sin temor a equivocarnos que quien posee un Z-207 tiene un “Velázquez” de la automoción española.
Barajas de Open-Volvo.
El siguiente destino junto a David fue ir a ver otro Barajas, el de Open, tambien en Oviedo. Un ejemplar sin restaurar que está en venta. Su aspecto a primera vista parece peor de lo que es en realidad. Su restauración no es poco trabajo pero el ejemplar está completo y conserva su eje delantero original, con suspensión independiente, cosa que no es habitual ya que los camioneros con frecuencia la cambiaban por un eje rígido, más resistente a las sobrecargas aunque menos seguro y confortable.
Barajas bombero de Mieres.
Por último nos acercamos a Mieres. Llegó a nuestros oidos que el peculiar Barajas Bombero había sido llevado a la Escuela Taller «Recuperación de Vehículos Industriales IV», de la Fundación de Comarcas Mineras (FUCOMI), para ser restaurado y quisimos comprobarlo en persona. Se trata de un ejemplar único que llevaba muchos años abandonado en un depósito municipal en un estado lamentable. Allí lo encontramos, en el patio de la entrada, junto a otros clásicos pero completamente tapado por una lona. Pocas fotos pudimos hacerlo.
Esperamos impacientes que los chavales de la escuela restauren con mimo esta joya y, ya puestos, que le devuelvan sus faros originales redondos.
Damos desde aquí las gracias a David y a todos los amigos que tan bien nos acogieron en la visita a la verde Asturias.
























































































