Como sabeis los asiduos en este Blog seguimos muy de cerca la obra pictórica del jienense Diego Serrano. Y no por ello deja de sorprendernos su cada vez mayor amor por reflejar con sus pinceles los modelos del caballito. Para el gran público seguramente resulta más atractivo un óleo reflejando un Ferrari, un Bentley o un F-1, pero Diego nunca antepone el interés comercial a sus sentimientos. No hay arte sin sentimiento, es una norma que el verdadero artista sigue a rajatabla.
Pegaso Z-102 berlineta Saoutchik prototipo. Es su último lienzo. Refleja fielmente la que fue primera obra para Pegaso del carrocero francés (junto con la versión descapotable). Presentada en el Salón de Londres de 1952, y más tarde expuesta en World Motor Show de Nueva York, nunca volvió a España al encontrar comprador por aquellas tierras. Diego con esta pintura nos permite acercarnos al aspecto original de este modelo del que casi nunca vimos fotos en color pero del que sabemos que estaba pintado en color rojo guinda. Montaba motor 2.8 y techo solar deslizante, toda una novedad para la época.
Pegaso Z-102 berlineta Touring Panamericana. En 1954 se celebró el primer Gran Premio Nacional Sport Barajas, en las pistas del aeropuerto madrileño. Allí estuvieron presentes las dos berlinetas que Touring había ideado para la competicióm mexicana y que nunca llegaron a disputarla. Una conducida por Polo Villaamil, completamente blanca, y la otra conducida por Manuel Bos pintada en bicolor que es la que vemos en el óleo. Justo detrás aparece el coupé Barcelona rojo de Romero Requejo que a la postre sería el vencedor de la prueba. De nuevo Diego llena de color y movimiento lo que hasta ahora sólo habiamos visto en blanco y negro; y congelado de dinamismo.
Pegaso Z-102 barqueta Touring. 1953 fue un año de gran actividad deportiva para los pegasines. La Vue des Alpes era una carrera Suiza de gran prestigio por aquellos años y la marca acudió con una barqueta Touring 2.8 sobrealimentada, pilotada por Joaquín Palacio. Quedó 2º en su categoría para sorpresa de todos que, naturalmente, no esperaban nada de un coche español. Esta pintura refleja el esfuerzo de Palacio y su Z-102 en el discurrir por las carreteras de alta montaña suizas.















































