Especial:

 

Mofletes Z-701 140 CV

El Mofletes tractora de Galo Heredia

La noticia de la restauración de alguno de los escasos Pegaso Mofletes que quedan siempre es un acontecimiento, pero si a ello le añadimos que se trata del único Z-701 cabeza tractora que queda entero, el asunto cobra un sentido aún más especial. Galo Heredia, de Tabernas (Almería), nos ha enseñado con todo detalle la perla de su empresa para los lectores de nuestro blog.

Fue Manolo Férnandez  quien en 2005 dió a conocer la existencia de este Pegaso a los aficionados. Suyas fueron las primeras imágenes que pudimos ver del denominado “Mofletes de Tabernas”. Lucía por entonces pintura amarilla y el rótulo en las puertas de la Cámara Agraria de Almería. Veíamos un Z-701 deteriorado pero entero, su semirremolque Fruehauf había llegado ya cortado por un chatarrero que había comenzado su labor de reciclaje. Por entonces verlo restaurado era un sueño lejano. Hoy, cuatro años después, el sueño se ha hecho realidad. La siguiente galería de fotos corresponde a esa época.

Tras la información de su existencia, Manolo nos fue dando cuenta en el Blog del comienzo y evolución de las labores de restauración emprendidas por el propio Galo y los operarios de su taller de basculantes y carrocerías metálicas de Tabernas. Hasta la semana pasada en que supimos de la práctica terminación de los trabajos y decidimos acercarnos a Almería para realizar este reportaje.

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Cuando llegamos encontramos al Mofletes en la puerta de la empresa, luciendo resplandeciente al sol del medio dia su nueva pintura blanca. Un operario terminaba de sacarle brillo con un paño, dejandolo presto para la sesión fotográfica. Galo nos recibió como en él es costumbre, mano tendida, con una sonrisa amable y ofreciendonos toda clase de facilidades. Nos contó la historia del camión y las visicitudes de su vuelta a la vida.

Se trata de un Pegaso Z-701 con motor diésel de 140 CV, matriculado en noviembre de 1957. Debió ser de los últimos fabricados pues desde el año anterior ya estaba en producción su sucesor, el «Cabezón». «Tuve suerte, el Mofletes habia estado parado muchos años en el solar de una escuela de capacitación agraria de Almería», nos comenta galo. «Un día decidieron hacer limpieza y llamaron a un chatarrero para que se lo llevara. El chatarrero era un amigo mio que sabía de mi interés por los Pegaso y me llamó para decirme que tenia un Pegaso antiguo y redondito, y me insistió mucho en que fuera a verlo. Yo me pensé que sería algun Comet o un Europa, más modernos, y no le hice mucho aprecio, la verdad. Pasó el tiempo y el hombre me llamaba insistiendome en que fuera a verlo antes de achatarrarlo, y por fin un dia me acerqué. Al verlo sólo le dije: ¿cuando me lo llevas?… Le pagué con chatarra, me dió el precio y se llevó el importe en chatarra de la que acumulo por sobrantes en la construcción de las carrocerías».

Una chapa en el tunel-motor identifica el camión como propiedad de «Centrales Térmicas del Litoral» con domicilio en el Paseo de Salamanca nº 8 de Madrid, lo que nos induce a pensar que el Z-701 tuvo una vida anterior a la Cámara Agraria de Almería que habrá que investigar.

Nada más acercarnos al reluciente Mofletes, Galo abrió la puerta del conductor y me ofreció subir y ponerlo en marcha. Tras sus indicaciones (poner contacto hundiendo la llave y pulsar el boton rojo del tablero) el motor se puso en marcha a la primera con gran brío. El sonido en la cabina es muy alto, la tapa del motor apenas quita decibelios y uno se hace una idea de lo que debieron pasar los camioneros de la época todo el día sometidos a ese potro de tortura sonoro. Pero era lo que había, en todas las marcas, la tecnología por entonces no daba para más.

El motor es el original, cosa de la que no todos los Mofletes existentes pueden presumir. Responde rápido y sube de vueltas con facilidad al pisar el pedal del acelerador, lo que nos habla del buen estado de la mecánica. Quizá ello sea consecuencia de otra historia que nos contó Galo. «Un dia se presentó aquí un señor que se había enterado de que yo tenía el Mofletes. Me dijo que había sido su conductor en la Cámara Agraria durante 14 años, hasta que se jubiló. Este hombre, cuando el Pegaso fue retirado del servicio, se preocupó de ir a arrancarlo al menos una vez al mes para que no se estropeara pues le tenía gran cariño. Me dijo que volvería más adelante para verlo terminado, pero no volví a saber de él, quizá el hombre nos dejó y se fue sin poder verlo».
Sentados al volante, además del intenso y bronco sonido del motor, también pudimos apreciar lo apretado del espacio para accionar los pedales, sobre todo el del embrague. Apenas cabe el pie entre la columna de dirección y el tunel del motor. La palanca de cambios también va muy pegada a la tapa del tunel y es casi obligado rozarse la mano con ella. Todos los elementos del interior estan minuciosamente restaurados respetando su aspecto original. Tan sólo el volante falta por terminar, presentando todavía el aspecto de aro de acero desnudo, desprovisto de la baquelita que lo recubría. Galo está buscando una empresa especializada que pueda devolverlo a su estado original y antes que cambiarselo o hacer una rehabilitación inadecuada prefiere esperar hasta dar con el especialista idoneo. En las fotos también apreciareis que le falta la aleta del paso de rueda izquierdo, la estaban terminando para montarla.
Al igual que los interiores, el bastidor y los elementos que lo componen están perfectamente saneados y originales. El semirremolque Fruehauf de un eje ha sido recompuesto soldando las tres partes en que fue dividido por el chatarrero. Está pintado en color verde. En estos momentos se encuentra en manos de un carpintero local, que también visitamos, colocandole el piso y los laterales de madera. Cuando esté rematado lucirá arcos y toldo de lona como en sus mejores tiempos.

Y esta ha sido la crónica de una soleada mañana de Febrero en Tabernas en la que disfrutamos por unas horas de  la compañía y amistad de un gran Pegasista y su flamante Mofletes Z-701 felizmente devuelto a la vida. Damos las gracias también por su amabilidad al personal de Basculantes Heredia, y termino con una pequeña anécdota que retrata lo buena gente que es Galo Heredia. Cuando ya nos habiamos despedido, y estaba en el coche arrancando para irme, veo a Galo que vuelve corriendo y me dice: «¡Juanra!, ¡que no te puedes ir!, que no te has hecho ningna foto con el Mofletes, baja que yo te la hago».

Gracias por todo, amigo. ;)

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22/09/09 Galo nos remite fotos del Mofletes con semirremolque terminado:

Gracias de nuevo Galo y enhorabuena!! :D